miércoles, 8 de mayo de 2013

+ FRUSTRACIÓN E INDEFENSIÓN

PARA ACERCARNOS A LOS TEMAS nos podemos preguntar...

¿Qué es la FRUSTRACIÓN?, ¿qué efecto produce la FRUSTRACIÓN  en las personas?, ¿cómo podemos mejorar LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN?  y ¿qué es la INDEFENSIÓN O DESAMPARO APRENDIDO?, ¿qué repercusiones tiene la aplicación de esta respuesta a la vida de las personas?,....


FRUSTRACIONES
Cuando hay un impulso, un deseo, y la persona no es capaz de satisfacerlo, aparece entonces lo que en Psicología llamamos frustración. Que se manifiesta como un estado de vacío o de anhelo insaciado.
El proceso de madurez no es más que una larga carrera de obstáculos. A lo largo del desarrollo vital nos encontramos con numerosas barreras que impiden o dificultan la realización de nuestros deseos e impulsos.
La auténtica madurez se consigue cuando asumimos nuestras limitaciones. Cuando sabemos convivir con las frustraciones producidas ante acontecimientos insuperables. Cuando nuestras metas y objetivos se asientan sobre un plano real, relegando nuestras fantasías al campo de la ensoñación, sabiendo en todo momento que no somos dioses ni superhombres.
Muchos problemas vienen del mundo de las frustraciones que desencadenan en las personas comportamientos agresivos tanto hacia el exterior como hacia el interior, transformando al individuo en un ser antisocial o autodestructivo.
Una persona puede sufrir heridas psíquicas como consecuencia de un acontecimiento o situación que influye de forma negativa en su vida. Algunos acontecimientos de la vida pueden marcarnos de manera decisiva ya sea por la intensidad de ese acontecimiento ya sea porque se trate de alguien psicológicamente débil.
Por ejemplo, un desengaño amoroso puede hacer que una persona cambie de actitud respecto a las personas del sexo opuesto, puede producirse un distanciamiento afectivo o cierta desconfianza a la hora de plantearse la posibilidad de una nueva relación de pareja.
Los traumas pueden producirse a cualquier edad, aunque quizá la edad más frecuente sea la infancia y la juventud ya que son los periodos en los que personalidad no se ha configurado aún y cualquier acontecimiento puede influir de forma más decisiva.
Tampoco hay que pensar que determinados acontecimientos, como agresiones, humillaciones, abandono o pérdida, producen traumas de manera inevitable. La misma situación, puede influir de manera muy diferente en dos personas. Por ejemplo un suspenso puede motivar a un muchacho para estudiar más o cambiar su método de estudio, y puede también desmotivar por completo a otro que pierde la confianza en su capacidad para conseguir cosas por sí mismo.
De una experiencia dolorosa, unas personas aprenden, reflexionan y obtienen conclusiones positivas que les hacen por ejemplo más flexibles, tolerantes e incluso fuertes. Otras, sin embargo, se hunden y no ven salida.
SILVIA BAUTISTA

http://www.cop.es/colegiados/M-13902/Articulos/artFrustraciones.htm



Acerca de las frustraciones
    Por constituir uno de los estados subjetivos más incómodos y comunes en los seres humanos, la frustración ha sido estudiada con amplitud y profundidad desde hace mucho.
    De acuerdo con Vinacke, W.E., 1972, frustración “significa bloqueo de una persona en su camino hacia la meta ... es un sentimiento de fastidio, desamparo, ira u otro estado debido a la incapacidad de lograr una meta”. En la siguiente figura se puede observar el modelo básico de frustración de Dashiell. 

    La tolerancia a la frustración se definió entonces como una aptitud para soportar el bloqueo, haciendo referencia a las diferencias individuales en el comportamiento bajo condiciones similares de frustración.

    En un inicio, Dollard y col., 1939, defendieron la tesis de una relación invariable entre frustración y agresión, considerando que todo hecho frustrante provocaba respuestas agresivas. Sin embargo, pronto reconocieron que podían existir distintos modos de reaccionar.

    Miller, N.E., 1941; Maier, N.R., 1961; entre otros, apoyaron la idea de que la única reacción a la frustración no era únicamente la agresión. Se basaban en el fenómeno al que Lewin denominó “saliendo del campo”, según el cual “...la frustración puede inhibir la acción de respuesta” y provocar en el sujeto una variante alternativa que busque la conciliación con el medio. (Dobss, L. W., Sears, R.R., 1939).

    En este sentido, Miller, N.E., 1941, consideró inaceptable la frase: “la ocurrencia de agresión siempre presupone la existencia de frustración y, viceversa, la existencia de frustración siempre lleva a alguna forma de agresión”, y propuso una reformulación que cobró la siguiente forma: “La frustración produce varios tipos diferentes de respuestas, una de las cuales consiste en alguna forma de agresión”.

    Se establecieron varios modelos de respuesta a las frustraciones que conservan validez teórica y metodológica, gracias a la solidez de los experimentos que les sirvieron de base. Se trató de una época de auge de la Psicología experimental, de corte psicoanalítico y conductista, que concebía diseños muy acabados y precisos.

    Se determinaron cinco formas básicas de reaccionar a las situaciones de frustración, que fueron resumidas en su momento por Vinacke, W.E., 1972, de la siguiente manera: 


Fragmento artículo http://www.efdeportes.com/efd45/stress.htm

Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar las molestias o incomodidades que nos causan.Por lo tanto, se trata de una actitud y como tal, se puede desarrollar.


Aprender a tolerar la frustración requiere paciencia, algo que no tiene tanto que ver con la necesidad o los tiempos de espera, como con la fortaleza para enfrentar el dolor sin perturbarnos emocionalmente. Si no somos capaces de tolerar la más mínima molestia, contratiempo o demora en la satisfacción de nuestros deseos, nuestra vida se llenará de tragedias innecesarias, que nos estresarán y nos harán sentir insatisfechos. Por contra, la vida de los que toleran las frustraciones conlleva menos estrés y resulta más agradable, ya que podemos enfocarnos en convertir los problemas en oportunidades, teniendo más probabilidades de resolverlos, al no reaccionar con tanta intensidad ni escapar de ellos. Al aceptar mejor el sufrimiento y la incomodidad, sin dejar que nos perturbe excesivamente o más allá del momento.
Tolerar la frustración nos facilita enfrentarnos con éxito a la vida y por el contrario.Por eso, ¡no sigas esperando una “solución mágica”! ¡Corrige tu actitud ante las frustraciones! Ya que es ésta la que obstaculiza el logro de sus objetivos.
La baja tolerancia a la frustración está relacionada con dos aspectos:
  • Una percepción exagerada, y errónea, de la situación que estamos viviendo.
  • La creencia de que no podemos ni queremos vivir el malestar que experimentamos.
La frustración forma parte de la vida y, aunque no podemos evitarla, podemos aprender a manejarla y superarla, aumentando nuestra tolerancia a la misma:
  • Siendo conscientes del tipo de sentimientos que provoca y analizándolos.
  • Distinguiendo entre deseos y necesidades. Evitando reaccionar como si los deseos fueran necesidades orgánicas, que necesitan satisfacción y alivio inmediato.
  • Controlando los impulsos. Al sentir el impulso a hacer algo que pueda resultar perjudicial, pensar en los resultados que has obtenido cuando has reaccionado igual en circunstancias similares y en lo que has conseguido.
  • Aprendiendo a soportar el dolor y el malestar. Con el pensamiento y otras técnicas de apoyo.
  • Controlando el ambiente y los hábitos: evitando conductas adictivas, evasivas o compulsivas.

http://www.mjdunjo.com/2011/01/10/tolerancia-a-la-frustracion/


Para saber más..
Cómo actuar frente a la frustración
Poca tolerancia a la frustración
Interesante artículo  sobre Tolerancia a la Frustración de Jesús Cuadra (A.T.)


LA INDEFENSIÓN APRENDIDA

Así es la indefensión o el desamparo: te hace sentirte DESESPERANZADO


¿Qué es la Indefensión Aprendida?

Se trata de una condición psicológica en la que las personas aprendemos a creer que estamos indefensos, que no tenemos ningún control sobre la situación que nos rodea y que nada de lo que hagamos puede hacer que esta cambié, pensamos que es inútil cualquier actuación.

Este concepto comenzó a estudiarlo Martin Seligman por el año 1975 con un experimento muy conocido en el que exponía a descargas eléctricas a dos perros enjaulados, con la particularidad de que a uno tenia la posibilidad de escapar accionando una palanca y el otro no. Cuando la situación cambiaba y ambos tenían la posibilidad de evadir la descarga comprobó que el animal que no había podido escapar anteriormente no hacia nada por evitar la descarga,  incluso dejando la jaula abierta, en definitiva, había aprendido a sentirse indefenso y a no luchar por cambiar la situación.


la-gravedad-de-la-indefension-aprendida.html

Presentación libro Optimismo-Aprendido.htm

Un cuento que ilustra muy bien el fenómeno de la INDEFENSIÓN  APRENDIDA es el del ELEFANTE ENCADENADO


Visita también el Blog ....http://maspsicologiaporfavor.Indefension


Materiales  sobre le tema...


FRUSTRACIONES

INDEFENSIÓN APRENDIDA


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